El anciano lloraba en el campo porque lo había perdido todo: el milagro que bajó del cielo le dio su merecido
El implacable sol del mediodía castigaba la tierra agrietada y estéril, reflejando la profunda desolación en el corazón de Don Mateo. Tras una sequía devastadora que no perdonó ni un solo centímetro de su pequeña parcela, el humilde anciano contemplaba con el alma hecha pedazos cómo su única fuente de sustento se había convertido en polvo sin vida. No le quedaba absolutamente nada; los ahorros de toda su vida se habían esfumado intentando salvar la Leer más